Páginas Oscuras

Javier Matesanz

Aquí tenéis cabida todos los amantes de la literatura de Terror, Misterio y Suspense. Vuestros escritores favoritos os esperan. Lovercraft, Briece, Blackwood, Poe, Twin, etc. No te quedes sin descubrir relatos escritos por tus escritores favoritos. Seguro que con alguno te sorprendo. ¡Te espero! read less
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#291 Una muerte en la familia de Miriam Allen de Ford
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#291 Una muerte en la familia de Miriam Allen de Ford
Una muerte en la familia (A Death in the Family) es un relato de terror de la escritora norteamericana Miriam Allen deFord (1888-1975), publicado originalmente en la edición de noviembre de 1961 de la revista Dude, y luego reeditado en la antología de 1967: Alfred Hitchcock presenta: relatos que me asustaron (Alfred Hitchcock Presents Stories That Scared Even Me). Una muerte en la familia, probablemente uno de los cuentos de Miriam Allen deFord más reconocidos, narra la historia de Jared Sloane, un sujeto extraño, solitario, dueño de una funeraria, quien por fin decide formar una familia, sea como sea, incluso si sus integrantes están literalmente embalsamados. Una muerte en la familia de Miriam Allen deFord es un gran relato de misterio que nos permite entrar en la mente de un sujeto aparentemente ordinario, sin rasgos fuera de lo común, pero que al descender en la secreta quietud de su sótano, como si de algún modo descendiera también a los sustratos más oscuros del subconsciente, expresa su verdadera y terrorífica naturaleza. En este sentido, Miriam Allen deFord utiliza un recurso formidable, digno de una gran maestra del género, para darle una vuelta de tuerca más al relato. Porque, en definitiva, ¿cómo puede haber una muerte en la familia si todos en esa familia ya están muertos? Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2019/02/una-muerte-en-la-familia-miriam-allen.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2019/02/una-muerte-en-la-familia-miriam-allen.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#290 Mimic de Donald A. Wollheim
06-06-2024
#290 Mimic de Donald A. Wollheim
Mimic (Mimic) es un relato de terror del escritor norteamericano Donald A. Wollheim (1914-1990), publicado originalmente en la edición de diciembre de 1942 de la revista Astonishing Stories, y desde entonces reeditado en numerosas antologías. El cuento fue adaptado al cine por Guillermo del Toro en 1997. Mimic, uno de los mejores cuentos de Donald A. Wollheim, relata la historia del sujeto extraño en el barrio, alguien silencioso, reservado, que nunca tiene problemas con nadie pero que nadie llega a conocer realmente, alguien que, en realidad, es algo. SPOILERS. Mimic de Donald A. Wollheim consigue vislumbrar todo un mundo escondido con una narración notablemente sucinta y eficaz. La premisa de la historia es simple: algunos insectos han evolucionado para sobrevivir a través del camuflaje, como aquellas mariposas que imitan a las hojas y los escarabajos que imitan a las hormigas, llegando a pasar completamente desapercibidos. Pero, ¿qué tal si los insectos desarrollaran una forma de imitar a la criatura en la cima de la cadena alimentaria de nuestro planeta: los seres humanos? [«Pero en medio de las hormigas guerreras también viajan muchas otras criaturas, criaturas que no son hormigas en absoluto, y que las hormigas guerreras matarían si las descubrieran. Pero no saben de ellas porque estas otras criaturas están disfrazadas. Algunas son escarabajos que parecen hormigas. Tienen marcas falsas como tórax de hormigas y corren imitando la velocidad de las hormigas. ¡Incluso hay uno que es tan largo que parece tres hormigas en una sola fila! Se mueve tan rápido que las hormigas reales nunca le dan una segunda mirada.»] En Mimic, Donald A. Wollheim utiliza un número reducido de elementos. Al principio, el narrador describe brevemente a un hombre que vive en su misma calle, y que conoce desde su infancia. Es un tipo reservado, que viste una amplia capa negra, y que parece tener una particular aversión por las mujeres. De hecho, nadie lo ha visto hablar con una. El narrador crece y lo olvida. Cursa sus estudios y consigue trabajo como asistente del curador de un museo en el área de entomología. Allí aprende todo sobre cómo ciertos insectos utilizan el camuflaje para esconderse, mimetizarse, y pasar desapercibidos en un contexto que sería sumamente hostil si fuesen descubiertos [ver: Relatos de terror de insectos] El narrador tiene muchas ganas de hablar sobre las hormigas guerreras, esos feroces depredadores que viajan «en enormes columnas de cientos de miles». Son temibles e implacables, nos dice el narrador, pero también hay otras cosas viajando en esas columnas, disfrazadas, apoyándose en el mimetismo para aprovechar la protección que supone la fuerza superior de las hormigas. En este punto, es imposible para el lector no advertir que hay una conexión entre el interés del narrador por los insectos y su descripción del hombre de negro, «siempre vestido con una capa larga y negra que le llegaba hasta los tobillos, […] y un sombrero de ala ancha que le cubría la cara». Como un escarabajo, se podría pensar. También puede ser, como sugiere el narrador, que sea pura casualidad que el hombre de negro haya estado en la calle cuando la historia comienza a desarrollarse, mientras el conserje de la pensión sale corriendo pidiendo ayuda [ver: La biología de los Monstruos] El caso es que aún queda mucho por descubrir para la ciencia, y dado que el camuflaje y la imitación parecen ser recursos eficaces para estos insectos, es lícito preguntarse si el ser humano, el máximo depredador sobre la faz de la tierra, acaso no tiene sus propios imitadores viviendo junto a él. Desde luego, una vez que el narrador expresa esta pregunta filosófica, vuelve a encontrarse casualmente con el hombre de la capa negra. En cierto momento, lo sigue hasta su habitación en la pensión, donde el hombre siempre se ha comportado como un inquilino intachable, irrumpe en ella y lo encuentra tirado en el suelo, muerto. [«Durante varios instantes no vimos nada malo y luego, gradualmente, horriblemente, nos dimos cuenta de algunas cosas que estaban mal.»] Cuando el narrador inspecciona el rostro y la ropa del hombre de negro descubre no es humano: [«Lo que pensábamos que era un abrigo era una enorme funda de ala negra, como la que tiene un escarabajo. Tenía un tórax como un insecto, solo que la vaina del ala lo cubría y no podías notarlo cuando usaba la capa. El cuerpo sobresalía por debajo, reduciéndose a las dos patas traseras largas y delgadas. Sus brazos salían por debajo de la parte superior del abrigo. Tenía un pequeño par de brazos secundarios, cruzados con fuerza sobre su pecho. Había un agujero redondo y afilado recién perforado en su pecho, justo encima de estos brazos, todavía rezumando un líquido acuoso.»] Este hombre-escarabajo de Donald A. Wollheim es una mezcla particularmente inquietante de Gregor Samsa, el hombre-cucaracha de Kafka, y Wilbur Whateley, aquel personaje de El horror de Dunwich (The Dunwich Horror) de Lovecraft, con órganos y apéndices alienígenas bajo una fachada semihumana [ver: La Biblia de Yog-Sothoth: análisis de «El horror de Dunwich»]. Sin embargo, a diferencia de Samsa, el hombre de negro no se ha transformado en un ser grotesco a partir de un ser humano normal: es un insecto, un escarabajo que imita a los seres humanos para sobrevivir el tiempo suficiente para poner sus huevos. Al parecer, en este punto de la historia el hombre de la capa negra ha llegado al fin de su ciclo de vida. Mimic nos reserva algunos horrores más. Cuando el narrador abre una curiosa caja de metal que también estaba en la habitación, un enjambre de diminutos escarabajos escapa volando por la ventana: [«Debe haber habido docenas de ellos. Tenían unas dos o tres pulgadas de largo y volaban sobre anchas alas diáfanas de escarabajo. Parecían hombrecitos, extrañamente aterradores mientras volaban, vestidos con sus trajes negros, con sus rostros inexpresivos y sus ojos azules llorosos. Volaron con alas transparentes que salían de debajo de sus negros abrigos de escarabajo.»] «Es un hecho curioso de la naturaleza que aquello que está a simple vista suele ser lo que mejor está escondido», reflexiona el narrador de Mimic. C. Auguste Dupin estaría de acuerdo, como lo demuestra La carta robada (The Purloined Letter) de Edgar Allan Poe, donde el ladrón esconde la carta robada en el lugar más obvio, el portacartas, en cierto modo, camuflándola como una simple carta más. Mimic de Donald A. Wollheim parte de una premisa similar. Porque el hombre de negro es, en efecto, un insecto enorme que ha aprendido a coexistir con los humanos imitando su apariencia y, hasta cierto punto, su comportamiento. Pero, incluso después de descubrir la verdad, el hombre de negro no es lo que parece. De hecho, es una hembra. En este punto, Donald A. Wollheim trata de explicar que la aversión del hombre de negro por las mujeres era simplemente un recurso evolutivo. El narrador especula que la criatura tenía miedo de las mujeres porque ellas observan más cuidadosamente que los hombres, sobre todo a los hombres, y que por esa razón era más probable que su camuflaje sea detectado por una hembra. En cualquier caso, no es un elemento particularmente feliz. Mimic podría haber sido un relato mediocre si todo hubiese terminado aquí, pero hay más. En el cadáver del hombre de negro hay un «agujero redondo y afilado, recién perforado en su pecho, justo por encima de los brazos, que todavía rezumaba un líquido acuoso.» El narrador no explica qué ha ocurrido, y nos invita a buscar en los eventos al final de la historia una pista sobre la identidad del asesino [ver: Vermifobia: gusanos y otros anélidos freudianos en la ficción] Cuando la horrorosa cría del hombre de negro sale volando, ya liberada de su confinamiento en la caja de metal, el narrador mira por la ventana para seguir su vuelo y ve algo más acechando en un techo cercano, camuflado. Su observación transforma la escena urbana en un paisaje digno del horror cósmico de H.P. Lovecraft. De un plumazo, la ciudad, la antítesis de la naturaleza, se convierte en un lugar salvaje: [«Chimeneas, paredes y tendederos vacíos formaban el escenario sobre el que pasaba la diminuta masa de horror. Y luego vi una chimenea, a menos de diez metros de distancia en el siguiente techo. Era achaparrada, de ladrillo rojo, y tenía dos extremos de tubos negros al ras de la parte superior. La vi vibrar de repente, de forma extraña. Su superficie de ladrillo rojo parecía despegarse, y las aberturas de las tuberías negras se volvieron repentinamente blancas. Vi dos grandes ojos mirando al cielo. Una gran cosa con alas planas se desprendió silenciosamente de la superficie de la chimenea real y salió disparada tras la nube de cosas voladoras. Observé hasta que todas se perdieron en el cielo.»] Al contrario de lo que sucede con Lovecraft, no me atrevería a ser definitivo con el racismo subyacente en Mimic de Donald A. Wollheim, pero tampoco podemos eludir esa interpretación. Después de todo, el relato está ambientado en Nueva York, la puerta de entrada a los Estados Unidos donde los inmigrantes llegaban con la esperanza de pasar la inspección en Ellis Island y establecerse para empezar una nueva vida. En este contexto, el comentario del narrador: «la evolución creará un ser para cualquier nicho que se pueda encontrar, por improbable que sea», nos obliga a preguntarnos qué es lo que realmente está pasando aquí, porque el punto es que el hombre-escarabajo nunca ha encajado, nunca se ha mimetizado exitosamente. Podemos recordar que, cuando el narrador era niño, se burlaba de él por su miedo a las mujeres. De hecho, más que un imitador exitoso, perfectamente diseñado por la evolución, parece un extranjero que sencillamente trata de adaptarse, alguien que no pertenece del todo, alguien que despierta cierta inquietud pero que es lo suficientemente inteligente como para soportar las burlas de los demás y no despertar demasiada incomodidad [ver: Atrapado en el cuerpo equivocado] Es tentador especular sobre lo que está pasando en Mimic en términos de racismo no muy bien solapado, porque, vamos, el hombre de negro parece un ser humano, pero cuando miras más de cerca... Al flaco de Providence le hubiese gustado [ver: «La Sombra sobre Innsmouth»: del odio racial a la empatía] Análisis de: El Espejo Gótico https://elespejogotico.blogspot.com/2022/04/mimic-donald-wollheim-relato-y-analisis.html Texto del relato extraído de: https://elespejogotico.blogspot.com/2022/04/mimic-donald-wollheim-relato-y-analisis.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#289 La bestia de cinco dedos de William Fryer Harvey
30-05-2024
#289 La bestia de cinco dedos de William Fryer Harvey
La bestia con cinco dedos (The Beast with Five Fingers) es un relato de terror del escritor inglés William Fryer Harvey (1885-1937), publicado originalmente en la antología de 1919: El nuevo Decameron (The New Decameron); y desde entonces reeditado en numerosas colecciones, entre ellas: Un siglo de thrillers (A Century Of Thrillers); Historias de fantasmas (Ghost Stories); Cuentos para contar en la oscuridad (Tales To Be Told in The Dark); Archivos del mal (Archives of Evil); 65 relatos para temblar de miedo (65 Great Spine Chillers); El libro de los cuentos de terror de Penguin (The Penguin Book Of Horror Stories); El libro de horror de Wordsworth (The Wordsworth Book Of Horror Stories). La bestia con cinco dedos, uno de los mejores cuentos de William F. Harvey, relata la historia de una mano autónoma, que mediante un ardid consigue ser amputada de su cuerpo para buscar venganza por sí misma. SPOILERS. Adrian Borlsover es un anciano ciego, amable y querido, extraordinariamente hábil con las manos. Esto le permite hacer cosas asombrosas, como percibir el color de los objetos simplemente pasando los dedos sobre ellos. Dos años antes de su muerte, Adrian desarrolló la habilidad psíquica de la escritura automática. Cuando se dormía, su mano agarraba un bolígrafo y comenzaba a escribir cosas que no eran propias de él [ver: Atrapado en el cuerpo equivocado] Su sobrino, Eustace Borlsover, se queda con él para ayudarlo. En una visita, su tío parece diferente, como deteriorado y temeroso. Una noche, Eustace coloca un lápiz y una libreta en blanco junto a la mano del tío Adrian mientras este duerme. La mano arrebata el lápiz y comienza a escribir sola. Más tarde, Adrian muere y Eustace recibe una caja que contiene la mano cortada junto con una carta de las personas a cargo del entierro. Afirman que recibieron una carta que modificaba el deseo del viejo de ser incinerado. Aparentemente, Adrian solicitó ser embalsamado, con la mano cortada y enviada a Eustace. Por supuesto, la mano está animada por una voluntad perversa; es capaz de escabullirse, escalar cosas, escribir mensajes insidiosos... y matar. La bestia con cinco dedos de William Fryer Harvey es un gran relato de terror sobre una mano autónoma, astuta y malvada. Poco antes de la muerte de Adrian Borlsover, decíamos, éste se volvió prolífico en la escritura automática, pero los mensajes del otro lado parecían estar dirigidos a Eustace. Cuando el anciano muere, su autónoma mano derecha usa su caligrafía para fingir una petición moribunda del anciano: que la mano se cortara del cadáver y se la enviara a Eustace. Realmente no sabemos qué tipo de entidad manipula la mano. William Fryer Harvey ni siquiera se molesta en insinuarlo. Sabemos que el viejo Adrian está ciego, pero también que poseía una voluminosa biblioteca. ¿Quién sabe qué libros ocultos leyó antes de perder la vista, tal vez invocando a una fuerza misteriosa del más allá? De todos los relatos sobrenaturales de W.F. Harvey, La bestia con cinco dedos es posiblemente el mejor de todos, incluso por encima de Calor de agosto (August Heat) y A través de los páramos (Across the Moors). Es un clásico del género sobre un hombre atormentado por la mano cortada y animada de su pariente fallecido. Si esto suena familiar, debería: fue la inspiración para la película: La bestia con cinco dedos (The Beast with Five Fingers) de 1946; y la remake de Oliver Stone de 1981: La mano (The Hand). En una primera lectura, La bestia con cinco dedos es una historia definitivamente extraña, pero que posee algunos elementos que bordean la frontera con lo absurdo [por suerte, sin caer nunca al precipicio]. Por ejemplo, el personaje principal, Eustace, responde de manera muy extraña a la presencia de la mano animada; y cuando se embarca en una misión para capturarla parece más molesto que horrorizado. La reacción de Eustace me pareció refrescante. Quizás sus actos no sean tan comunes como la respuesta genérica de «gritar y huir» de las películas de terror [solo para ser atrapado eventualmente], y ahí radica tanto la extrañeza que genera, como su plausibilidad. En realidad, no sabemos cómo podría reaccionar alguien ante un horror sobrenatural semejante. No obstante, esto produce cierta resistencia en el lector habituado a ver personajes que se horrorizan, se desmayan o directamente pierden la cordura [ver: El ABC de las historias de fantasmas] William F. Harvey es uno de esos autores del género de terror injustamente descuidados. Escribió varias obras maestras menores de lo siniestro donde suele evitar los clichés; y eso, quizás, lo condujo por un camino de sutileza, de moderación, que lo mantuvo alejado del éxito comercial. Al igual que M.R. James, William Fryer Harvey no regurgita el material digerido a medias; confía en el lector para que recoja sus sugerencias y haga con ellas lo que le parezca. Por otro lado, a diferencia de James, la prosa de William F. Harvey es mucho más sencilla y moderna, careciendo del tono gótico, casi académico, de los maestros británicos de la época, como E.F. Benson. A propósito, a diferencia de Benson, quien se convirtió en una fábrica literaria [era capaz de producir cinco libros al año], William Fryer Harvey publicó solo diez libros en su vida y, en consecuencia, evitó la monotonía y el deterioro de calidad que arruinó la ficción de muchos autores más «exitosos». William Fryer Harvey no tiene problemas en sondear las profundidades de lo inquietante para producir relatos escalofriantes. La bestia con cinco dedos es típico del estilo suave y engañoso del autor, que incorpora momentos astutos de humor entre las sombras de lo siniestro. Uno de los toques más efectivos de este relato en particular es la forma en que el autor le permite al lector estar un paso por delante del protagonista. Si bien durante algún tiempo el joven Eustace parece no ser completamente consciente de la terrible amenaza que se ha desatado sobre él, William F. Harvey le permite al lector ser completamente consciente del peligro en el que se encuentra [ver: Lo Siniestro en la ficción] Para finalizar, como dato curioso mencionaremos que W.F. Harvey se desempeñó como cirujano en la Primera Guerra Mundial. Fue condecorado por su valentía en 1918 después de realizar una amputación de emergencia a un hombre atrapado a bordo de un destructor. La bestia con cinco dedos fue publicado un año después. Análisis de: El Espejo Gótico https://elespejogotico.blogspot.com/2022/05/la-bestia-con-cinco-dedos-william-fryer.html Texto del relato extraído de: https://elespejogotico.blogspot.com/2022/05/la-bestia-con-cinco-dedos-william-fryer.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) - 02. Colossal Terror - Jon Bjork (Epidemic) - 03. Night Terror - Cobby Costa (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? 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#288 A través de los páramos de William F Harvey
23-05-2024
#288 A través de los páramos de William F Harvey
A través de los páramos (Across the Moors) es un relato de fantasmas del escritor inglés William F. Harvey (1885-1937), publicado originalmente en la antología de 1910: La Casa de Medianoche y otros cuentos (Midnight House and Other Tales). A través de los páramos, uno de los mejores cuentos de William F. Harvey, relata la historia de una institutriz que debe caminar a través de los páramos, de noche, para buscar un médico para su alumna. En el camino se encuentra con un clérigo que le cuenta una extraña historia, la cual, lejos de atenuar su miedo, lo excita (ver: ¡No salgas del camino! El Modelo «Caperucita Roja» en el Horror) SPOILERS. Aquí, la señora Workington Bancroft envía a señorita Craig a buscar un médico a la granja vecina, situada a unas cuatro millas, debido a la enfermedad de su hija: la pequeña Peggy, cuya fiebre elevada y un dolor punzante en el costado parecen ser síntomas de apendicitis. Para llegar debe atravesar los páramos, un territorio inhóspito, accidentado, y, según las leyendas locales, el lugar predilecto de los fantasmas de la zona (ver: El Pantano Arquetípico en el Horror). Cuando por fin llega a su destino, la señorita Craig descubre que el médico se ha ido a Liverpool. Se ve obligada a hacer el viaje de regreso, sola, hasta que un clérigo se encuentra con ella en el camino. El hombre se ofrece a acompañarla y le cuenta una inquietante historia sobre su último viaje por los páramos. A través de los páramos es un relato ambiental, a pesar de que no hay grandes descripciones y sí mucho parlamento. Con muy poco William F. Harvey nos introduce en la inquietante atmósfera de los páramos, y de algún modo esta permanece a lo largo de todo el relato sin necesidad de reavivarla. La historia combina dos motivos muy comunes en el relato de fantamas: el miedo a la oscuridad y a la soledad (ver: El ABC de las historias de fantasmas). Al principio, la señorita Craig parece bastante resuelta. No tiene miedo, sino más bien disgusto por tener que emprender una larga caminata de noche. Sin embargo, a medida que se introduce en los páramos, la atmósfera sombría del lugar se va apoderando de ella hasta despertar sus miedos primordiales. Eventualmente nos enteramos que este misterioso clérigo que aparece en medio de la noche es, en realidad, un espíritu. En efecto, le cuenta a la señorita Craig su historia en los páramos la noche en la que fue asesinado. Esto ya es lo suficientemente inquietante, pero ese crimen posee algunos elementos secundarios más extraños todavía. Por ejemplo, sabemos que el clérigo fue asesinado por un maleante que merodeaba por los páramos, o al menos eso es lo que él afirma. Su narración insinúa otra cosa: el asesino lo ataca con una estaca de fresno, básicamente el arma típica para matar a un vampiro. ¿Acaso el clérigo era un vampiro que fue atacado por una especie de rústico cazador de monstruos, y no por un maleante? De ser así, A través de los páramos seguramente es el primer relato [y el único que yo recuerde] sobre el fantasma de un vampiro. William F. Harvey es uno de esos autores de transición entre el relato victoriano de fantasmas y el cuento de terror de comienzos del siglo XX, con algunos elementos de la vieja tradición pero despojados de buena parte de sus lugares comunes. En sus relatos, principalmente en A través de los páramos y Calor de agosto (August Heat) [este último sobre un hombre que ve su propia lápida y termina al borde de la locura esperando su muerte] se nota claramente la influencia de M.R. James, no tanto en la conformación de los espectros que pueblan esas historias, sino en términos psicológicos (ver: El relato de fantasmas de M.R. James). Lo sobrenatural rara vez entra abiertamente en los relatos de William F. Harvey, pero se agita en sus fronteras, carcomiendo la realidad de los protagonistas a través de pequeñas coincidencias que prefiguran un destino más bien ingrato. Análisis de: El Espejo Gótico https://elespejogotico.blogspot.com/2021/05/a-traves-de-los-paramos-william-f.html Texto del relato extraído de: https://elespejogotico.blogspot.com/2021/05/a-traves-de-los-paramos-william-f.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#287 La mano cerrada de Fransworth Wrigth
16-05-2024
#287 La mano cerrada de Fransworth Wrigth
La mano cerrada (The Closing Hand) es un relato de terror del escritor norteamericano Farnsworth Wright (1888-1940), publicado en la edición de marzo de 1923 en la revista Weird Tales. La mano cerrada, probablemente uno de los mejores cuentos de Farnsworth Wright, narra la historia de dos hermanas, aterrorizadas en su habitación, mientras oyen extraños ruidos en la escalera, abajo, como si alguien, o algo, estuviese subiendo lentamente para atraparlas en la oscuridad. SPOILER La mano cerrada de Farnsworth Wright es más un microrrelato que un relato de fantasmas propiamente dicho, como a menudo se lo cataloga. No hay argumento, y menos aún un desarrollo de la historia, sino más bien la descripción de una atmósfera, por cierto, bastante lograda para los parámetros del relato pulp de la época. Recordemos que Farnsworth Wright era, sobre todo, editor de Weird Tales, aunque de tanto en tanto colaboraba con algunas viñetas y cuentos breves. En esencia, La mano cerrada de Farnsworth Wright rescata un motivo clásico dentro del relato victoriano de fantasmas: una mano extraña que se arrastra sobre las sábanas e intenta atrapar a quien duerme allí, probablemente sujetándolo por los pies. Este dispositivo ha caido en desuso, naturalmente, pero en 1923 todavía era efectivo, sobre todo cuando las protagonistas de la historia son dos niñas que han quedado solas en casa, en medio de una tormenta. Farnsworth Wright resuelve esta escena de un modo inusualmente frío y duro. Análisis de: El Espejo Gótico https://elespejogotico.blogspot.com/2019/11/la-mano-cerrada-farnsworth-wright.html Texto del relato extraído de: https://elespejogotico.blogspot.com/2019/11/la-mano-cerrada-farnsworth-wright.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#286 El bosque de los muertos de Algernon Blackwood
09-05-2024
#286 El bosque de los muertos de Algernon Blackwood
El bosque de los muertos (The Wood of the Dead) es un relato de terror del escritor inglés Algernon Blackwood (1869-1951), publicado originalmente en la antología de 1906: La casa vacía y otros relatos de fantasmas (The Empty House and Other Ghost Stories), y luego reeditado en la colección de 1931: Ellos caminan de nuevo (They Walk Again) El Bosque de los Muertos, uno de los cuentos de Algernon Blackwood menos conocidos, relata la historia de un caminante que recorre la campiña inglesa y se encuentra con un misterioso anciano, quien lo invita a conocer el Bosque de los Muertos más tarde esa noche. ¡¡¡¡¡¡SPOILERS!!!!!!! «Comprendí que el pasado y el futuro existen simuláneamente en un Presente inmenso; que era yo quien se movía de un lado a otro entre apariencias cambiantes y proteicas.» Si hablamos de Bosques Encantados en términos de espacios naturales donde el tiempo parece fluir de manera extraña, Algernon Blackwood y Arthur Machen son referencias obligadas. De hecho, el Narrador de El Bosque de los Muertos [un hombre de la ciudad que se aventura en los dominios de la naturaleza] es el propio Algernon Blackwood, quien pasó buena parte de la década de 1890 viajando por Canadá, los Estados Unidos e Inglaterra, tomando trabajos ocasionales como cantinero, posadero, profesor de violín y lechero. El Bosque de los Muertos es un producto de esa vida itinerante; una historia que combina las dos grandes pasiones en la vida de este autor: la naturaleza y la espiritualidad. El Narrador de El Bosque de los Muertos está realizando un solitario recorrido a pie, en verano, por el oeste rural de Inglaterra. La historia comienza con un alto en una posada. Mientras el Narrador come, absorto en sus pensamientos, un anciano de aspecto «rústico» ingresa en la posada. El hombre afirma que es nativo de la zona, y que ha regresado a su amado país con el objetivo de reclutar a alguien «para un propósito más digno». Insta al Narrador a reunirse con él, a medianoche, en El Bosque de los Muertos. Perplejo pero fascinado por la voz y el aspecto del anciano [que desaparece de repente], el Narrador consulta a la hija del posadero sobre este misterioso bosque. Ella le informa que la posada, años atrás, fue una residencia privada, y que el hombre que vivía allí aseguraba que cada vez que alguien entraba en el bosque pronto moriría. El Narrador, sobrecogido pero también sujeto a su racionalidad urbana, suspende la continuidad de su viaje, reserva una habitación en la posada y se prepara para dar un paseo nocturno por El Bosque de los Muertos. La decisión del Narrador parece temeraria, pero Algernon Blackwood ya ha establecido las bases que justifican esa elección. El Narrador es un individuo urbano que está buscando «algo». No es el típico vacacionista de los cuentos de Shirley Jackson, sino alguien que está haciendo un recorrido a pie por una zona agreste y con pocas comodidades. En este contexto, el encuentro con el Anciano es epifánico para él. Escucha su voz y sincroniza sus pensamientos con el extraño. A su vez, parece que el Anciano también está buscando «algo», mejor dicho, a alguien «digno» de conocer un secreto asombroso. A medida que El Bosque de los Muertos se desarrolla, el Anciano se revela como un psicopompo; es decir, un guía sobrenatural que ha venido a acompañar a alguien en su transición al «otro mundo». Todo parece indicar que este alguien es el Narrador, cuya búsqueda de «algo» es una señal, o un síntoma, de que se encuentra al borde de la muerte; pero Algernon Blackwood da un giro imprevisto y resulta ser la chica de la posada quien está a punto de morir. El Anciano es algo más que un psicopompo ordinario. Su aspecto y su presencia [mezcla de campesino y mago] sugieren que es algún tipo de espíritu elemental de la naturaleza; tal vez incluso un genius loci, un espíritu o deidad menor de la zona. La palabra psicopompo viene del griego psykhopompos [psyche, «alma»; y pompos, «guía»], y significa «guía espiritual». La función de estos seres sobrenaturales no es juzgar a los difuntos, sino simplemente guiarlos al «otro lado», como en el caso de Caronte, las Valquirias, Anubis, etc. En algunos casos este pasaje al más allá incluye una breve estadía en un espacio límbico, intermedio entre el plano físico y el espiritual. Peter Pan, que lidera a los «Niños Perdidos» [almas infantiles] en El País de Nunca Jamás [limbo], es un psicopompo. Según Carl Jung, la figura del psicopompo representa al mediador entre los planos del inconsciente y la mente consciente; y en sueños suele aparecer como un anciano sabio, y a veces como un animal. El cuervo, por ejemplo, asume el rol de psicopompo en los mitos celtas, y esa es la función que le asigna Edgar Allan Poe en el poema: El Cuervo (The Raven) [ver: El significado oculto del «Cuervo» de E.A. Poe]. En las leyendas, esta mediación entre el consciente y el inconsciente se personifica en la transición entre la vida y la muerte, y en ambos casos está rodeada por una intensa atmósfera onírica. En este sentido, Algernon Blackwood demuestra una vez más su extraordinaria intuición al describir los pensamientos del Narrador durante el primer encuentro con el Anciano: «Era como si fuéramos figuras reunidas en un sueño, hablando sin emitir sonido, obedeciendo leyes que no operan en el mundo cotidiano, y quizás a punto de jugar con una nueva escala de espacio y tiempo.» Estos elementos son recurrentes en los relatos de Algernon Blackwood más conocidos, como Los Sauces (The Willows) y El Wendigo (The Wendigo), pero siempre con matices nuevos, luces y sombras que los perfilan con pequeñas y a veces imperceptibles variaciones. Por lo general, Algernon Blackwood nos introduce en este plano sin recurrir a lo sobrenatural. Nos rodea de cuervos, de árboles balanceándose en el viento, nos envuelve con los sonidos del bosque, barriendo a la consciencia humana del lugar, y con ello genera la sensación de que hay «algo vivo» que trasciende la taxonomía naturalista [ver: La Llamada de lo Salvaje: análisis de «El Wendigo»]. En El Bosque de los Muertos no hay monstruos amenazantes en la noche, sino más bien un entorno natural que está vivo de una manera impersonal, inhumana. En este contexto, el ser humano, por ser humano, es un intruso en este reino [ver: Horror Botánico] La Naturaleza de Algernon Blackwood no solo carece de seres humanos, sino que parece desconocer la existencia humana, mostrándose entre interesada e indiferente por esta pequeña conciencia que perturba el equilibrio del lugar. El Bosque de los Muertos, como muchas historias de este autor, es un testimonio de la ausencia de la humanidad, pero también de la continuidad de esta otra conciencia no-humana. El Narrador, en este caso, se encuentra en un estado de liminalidad espiritual, así como en una búsqueda personal, que le permiten conectarse con la sensación de que hay «algo más» detrás de la realidad, tal vez una agencia numinosa e impersonal que se manifiesta a través de la Naturaleza. Lo único que hace que amemos a la Naturaleza es el hecho de que hemos domado algunos de sus peligros, y por lo tanto la hemos romantizado. Nos gustan los bosques porque ya no tenemos que dormir a la intemperie, debajo de los árboles, apretándonos alrededor del fuego e inventando nombres para esa agencia impersonal con la esperanza de que podamos aplacarla con bailes y rituales. En cierto modo, nuestra urbanidad nos ha hecho perder contacto con el horror fundamental a ese «algo más» que cruje de noche y ulula en el viento. El Narrador de El Bosque de los Muertos es una persona de ciudad, por lo tanto, ese «algo más» reside en un punto cognitivo ciego. Está más allá del límite humano de comprensión, pero podemos sentirlo [ver: Toda materia es sensible: nosotros también somos IA] La Naturaleza de Algernon Blackwood es hermosa no porque sea un paraíso de exhuberancia y generosidad. No existe en términos de recursos ni de placer estético. Es hermosa porque tiene agencia propia, porque ocluye la comprensión humana pero al mismo tiempo hace notar su presencia. Se muestra curiosa con los intrusos. Nos observa a través de miles de ojos en el bosque, pero también puede ser hostil. Todo esto es percibido en un punto ciego de la experiencia humana. No podemos registrarlo conscientemente, pero podemos sentirlo. Cuando el Ojo de la Naturaleza se posa sobre tí, cuando enfoca su voluntad en tu ser, la razón fracasa. Estás desnudo. Experimentas la certeza de un orden impersonal y, en última instancia, cósmico, más allá de la inteligibilidad. La Naturaleza de El Bosque de los Muertos no tiene nada que ver con las leyes naturales que conocemos; tampoco es la Naturaleza como síntesis de los ríos, animales, bosques y montañas, sino en términos de colapso de las categorías humanas. En contraste con el predecible paisaje doméstico, urbano, los bosques han sido tradicionalmente espacios para la práctica mágica y los ritos de iniciación, por lo tanto, son lugares propicios para trascender la propia identidad. Si bien la urbanización nos ha llevado más lejos que nunca de la naturaleza, todavía mantenemos miedos primarios heredados de nuestros antepasados; entre ellos, el recuerdo atávico de nuestra existencia pre-civilizada. En cierto modo, el Bosque nos recuerda algo; estuvo allí antes, casi como una condición previa o incluso como una matriz de la civilización. Los Bosques fueron primero [ver: El Pueblo del Musgo] Eventualmente, el Bosque fue derrotado, conquistado por los primeros cazadores-recolectores, y luego por la revolución agrícola, que solo fue posible, quizás, gracias a las tierras de cultivo ganadas por la deforestación. La civilización occidental le debe mucho al pensamiento judeo-cristiano, y este, en sus mitos bíblicos, no veía a las plantas como criaturas vivas. En los pasajes bíblicos que refieren el origen de las plantas no hay descripción de estas como seres vivos. De hecho, el relato de la Creación asume que las plantas son seres inanimados y sin vida. Más adelante, la teología medieval estableció una escala, un orden ascendente, entre los seres más «bajos» de la creación, y por lo tanto los más alejados de Dios, y los seres más «elevados» y próximos a la divinidad. El ser humano, naturalmente, lidera esta estructura, y las plantas se sitúan en el final de una representación antropocéntrica del valor natural. Todo esto nos llevó a ver a las plantas como menos valiosas que otras formas orgánicas, menos vivas, en cierto modo. En este contexto, el Bosque Embrujado revierte esa presunción: aquello que no debería estar vivo se comporta como si lo estuviera, cuestionando así el supuesto dominio humano y su mirada antropocéntrica sobre la naturaleza. H.P. Lovecraft parece estar hablando de lo mismo cuando se refiere a la matriz del cuento extraño: «La verdadera historia extraña tiene algo más que un asesinato, huesos ensangrentados o una forma envuelta que arrastra cadenas. Debe tener una cierta atmósfera inexplicable de pavor, fuerzas exteriores desconocidas, y la insinuación, expresada con seriedad y portentosidad, de la más terrible concepción del cerebro humano: una suspensión o derrota de aquellas leyes fijas de la Naturaleza que son nuestra única salvaguarda contra los asaltos del caos y los demonios del espacio desconocido.» ¿Y qué puede desafiar mejor «las leyes fijas de la Naturaleza» que la manifestación de voluntad y consciencia de algo que no debería tenerlas? El concepto de lo Siniestro [unheimliche] de Sigmund Freud depende de la maniobra de invertir lo esperado [lo familiar] con lo inesperado [lo no-familiar]. Algernon Blackwood juega con estas expectativas recurriendo al pasado, a las personas que murieron en el Bosque de los Muertos, pero no como en el cuento de fantasmas tradicional, donde los los lugares físicos [Casas, Castillos, etc.] son impregnados por presencias sobrenaturales. El Bosque de Algernon Blackwood es un depósito de incontables interacciones no-humanas. Imagino que a J.R.R. Tolkien le hubiese gustado El Bosque de los Muertos, que comienza con un hombre bebiendo una cerveza espumosa en una posada [tal vez en Bree o cerca del Bosque Viejo]; y luego entra un anciano extraño que lo invita a seguirlo en una aventura. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2023/08/el-bosque-de-los-muertos-algernon.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2023/08/el-bosque-de-los-muertos-algernon.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#285 El Cable nocturno de Henry Ferris Arnold
02-05-2024
#285 El Cable nocturno de Henry Ferris Arnold
El cable nocturno (The Night Wire) es un relato de terror del escritor norteamericano H.F. Arnold (1902-1963), publicado en la edición de septiembre de 1926 en la revista Weird Tales, y desde entonces reeditado en numerosas antologías. El cable nocturno, sin dudas el mejor cuento de H.F. Arnold, relata la historia de dos operadores de radio que recopilan reportes provenientes de todo el país. Durante el turno de noche, John Morgan comienza a recibir un extraño boletín informativo de un pueblo llamado Xebico, sobre el cual no tenía noticias. El reporte comienza por describir el avance de una impresionante cortina de niebla, dentro de la cual parecen moverse criaturas provenientes de otro plano de existencia [ver: La Niebla carpenteriana: análisis de «El Cable Nocturno»] El cable nocturno fue uno de los relatos pulp más recordados de Weird Tales, y con motivos perfectamente razonables. El cuento no solo es aterrador, sino sumamente ingenioso, construyendo la aparición de la niebla y de los seres innombrables que a habitan a través de cables informativos que se van tornando más y más perturbadores a medida que la historia avanza. También es importante mencionar que El cable nocturno de H.F. Arnold sirvió de fuente de inspiración para la película de terror de John Carpenter: La niebla (The Fog). Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2010/05/el-cable-nocturno-hf-arnold.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2010/05/el-cable-nocturno-hf-arnold.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#284 Una voz en la noche de William Hope Hodgson
28-04-2024
#284 Una voz en la noche de William Hope Hodgson
La voz en la noche (The Voice in the Night) es un relato de terror del escritor inglés William Hope Hodgson (1877-1918), publicado en la edición de noviembre de 1907 de la revista Blue Book Magazine. Posteriormente sería editado en la antología de 1914: Hombres de aguas profundas (Men of the Deep Waters). La voz en la noche, probablemente uno de los mejores cuentos de terror de W.H. Hodgson, relata un extraño episodio marítimo: un pequeño bote, oculto en la oscuridad de la noche, se aproxima a una goleta en el Pacífico Norte. A una distancia que solo les permite observar una silueta incierta, irreconocible, grotesca, la tripulación de la goleta es testigo de una voz inhumana que emerge del bote para narrar una historia perturbadora. Podemos pensar que la extraña criatura de La voz en la noche, especie de fungosidad semi-humana, tiene su antecedente en Los botes del Glen Carrig (The Boats of the Glen Carrig), también de W.H. Hodgson, donde se anticipan las deidades tentaculares y oceánicas de H.P. Lovecraft, como Cthulhu y Dagón. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2009/03/una-voz-en-la-noche.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2009/03/una-voz-en-la-noche.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#283 ESCRITORES - Pandora 2033: Ultimátum a la humanidad de J. F. Rhodehouse
19-04-2024
#283 ESCRITORES - Pandora 2033: Ultimátum a la humanidad de J. F. Rhodehouse
En el año 2033, la Tierra se encuentra al borde del colapso bajo el peso del cambio climático. Sequías implacables, inundaciones devastadoras, superhuracanes y tormentas sin precedentes han sumido al mundo en un caos ambiental. En este escenario desolador, Pandora 2033: Ultimátum a la Humanidad, es un relato corto de ciencia ficción y suspense de J. F. Rhodehouse publicado en 2024. Liam, se ve arrastrado a una encrucijada del destino cuando recibe la llamada inesperada de su amigo Alexander. Desde un oscuro rincón de Boston, surge una posibilidad inquietante: la oportunidad de alterar el curso de la historia de la humanidad. Pero, ¿representa esta oportunidad una verdadera salvación para la vida en nuestro planeta o es meramente el delirio de una mente perturbada? Con el futuro de la vida en la Tierra pendiendo de un hilo. Liam se sumerge en un misterio que lo lleva a cuestionarse la realidad, enfrentándose a un potencial ultimátum para la humanidad. Pandora 2033 es una invitación a sumergirse en un relato provocador e intrigante que borra las líneas entre realidad y ficción, cuestionando el poder de la humanidad para determinar su destino en un planeta al límite. Ofreciendo una experiencia literaria que desafía la imaginación y estimula una profunda reflexión sobre el futuro de nuestro mundo. Prepárate para descubrir una historia impactante y transgresora que te hará reflexionar sobre el destino de la humanidad y la vida en el planeta que habitamos. Podéis encontrar el relato en la siguiente dirección web: https://www.safecreative.org/creators/jfrhodehouse y en: https://books2read.com/pandora2033 Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) - 02. Unholy Delights - Dye O (Epidemic) - 03. WHAT! - Basixx (Epidemic) - 04. Disc Me Bro - Basixx (Epidemic) - 05. Nice Cream - OTE (Epidemic) - 06. Another Wednesday Night - OTE (Epidemic) - 07. Ensemble ce Soir - Rymdklang Soundtracks (Epidemic) - 08. Disco Diver - Lupus Nocte (Epidemic) - 09. Come On Over - J.F. Gloss (Epidemic) - 10. Get Going - OTE (Epidemic) - 11. Disco Robots - OTE (Epidemic) - 12. Why Not? - Victor Lundberg (Epidemic) - 13. Sweet Summer Love - Rocket Jr (Epidemic) - 14. Foam Party - Rocket Jr (Epidemic) - 15. Wired - AGST (Epidemic) - 16. Let's Come Together - spring gang (Epidemic) Nota: ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#282 El hombre de la Arena de E. T. A. Hoffmann - Episodio exclusivo para mecenas
16-04-2024
#282 El hombre de la Arena de E. T. A. Hoffmann - Episodio exclusivo para mecenas
Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! El hombre de arena (Der Sandmann) es un relato de terror del escritor alemán E.T.A. Hoffmann (1776-1822), compuesto en 1815 y publicado en la antología de 1817: Cuentos nocturnos (Die Nachtstücke). El hombre de arena, uno de los mejores cuentos de terror de E.T.A. Hoffmann, nos introduce en la vida de Nathaniel, obsesionado con la oscura e inquietante leyenda del Hombre de arena, especie de hombre de la bolsa que se arrastra lentamente por los rincones de la casa. Esta criatura, que emerge de la noche para castigar a los niños que no van a la cama cuando es debido, anuncia su llegada haciendo sonar la bolsa que lleva en la cintura, donde guarda celosamente su blasfema colección de ojos sin párpados. SPOILER Nathaniel ha sufrido en la infancia un episodio traumático con el Hombre de arena —en realidad, con un sujeto deforme llamado Coppelius— cuya aparición está asociada con la muerte de su padre. Este vínculo está tan arraigado núcleo de su psique que termina definiendo las atroces perversiones de su vida adulta (ver: Freud, el Hombre de Arena, y una teoría sobre el Horror). Comprometido con una mujer adorable, llamada Clara, Nathaniel manifiesta su obsesión por lo mecánico, lo antinatural, al enamorarse de una autómata, Olimpia, construida por el científico Spalanzani. Desde luego, Nathaniel cree que la autómata es real, y el descubrimiento de su verdadera naturaleza finalmente destruye en él las últimas defensas psicológicas que lo separan de la total e irreversible alienación. El hombre de arena es uno de los ejemplos más exquisitos de la descripción de la vida común y corriente, incluso burguesa, que se transforma repentinamente en una secuencia de hechos diabólicos, grotescos, cuya matriz se encuentra en las pesadillas de la infancia. No en vano este clásico de E.T.A. Hoffmann fue extensamente analizado por Sigmund Freud en el ensayo titulado: Lo siniestro (Unheimlich); donde interpreta la obsesión de Nathaniel por los ojos, y el insidioso hábito del Hombre de arena por arrancárselos a sus víctimas, como signos del miedo a la castración. Por otro lado, Lacques Lacán también mencionó a este clásico del género, en este caso en un estudio sobre la angustia. Ambos eruditos difieren en la intepretación pero coinciden en un aspecto fundamental: El hombre de arena es un relato terror que toca una fibra muy íntima del ser, acaso la que articula los mecanismos de defensa que protegen a la razón de los aspectos más tenebrosos de la psique. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2009/06/el-hombre-de-arena-eta-hoffmann-libros.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2009/06/el-hombre-de-arena-eta-hoffmann-libros.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#281 El Armario de Thomas Mann
13-04-2024
#281 El Armario de Thomas Mann
El Armario (Der Kleiderschrank) es un relato de terror del escritor alemán Thomas Mann (1875-1955), escrito en 1899. El Armario, uno de los mejores cuentos de Thomas Mann, relata la historia de Albrecht van der Qualen, un hombre a quien los médicos le han dado unos pocos meses de vida. En este contexto, decide viajar. Toma el tren en Berlín con escasas posesiones: no lleva reloj ni calendario. «Hace mucho que abandonó la costumbre de saber en qué día» se encuentra, pero sabemos que es otoño. Se baja en una estación desconocida y camina hacia el centro de la ciudad. Cruza un puente «bajo el cual el agua fluye turbia y perezosamente». Se sube a «una barcaza destartalada» conducida por un barquero silencioso. Se dirige al hotel. Una vieja decrépita [que le recuerda las brujas de E. T. A. Hoffmann], con «cara de pájaro», le alquila un cuarto «patéticamente desolado». Ciertamente la habitación es espartana. Hay tres sillas rojas de mimbre que destacan contra las paredes blancas [«como fresas en crema batida»] y un armario: «una cosa cuadrada» con una decoración rudimentaria. El armario está vacío y destartalado, sin embargo, por la noche, mientras bebe coñac, Albrecht encuentra a una chica hermosa en su interior. Ella le cuenta historias «sin consuelo» a la luz de las velas; historias de amantes que terminan con «una puñalada por encima del cinturón... y siempre por buenas razones». La chica aparece en el armario todas las noches. Albrecht intenta encontrarla durante el día, pero el armario siempre está vacío: «¿Cuánto tiempo duró esto? ¿Quién sabe? ¿Quién sabe siquiera si Albrecht van der Qualen despertó de veras aquella tarde y se dirigió a la ciudad desconocida? ¿Quién sabe si no se quedó dormido en su coche de primera clase, dejándose llevar por el expreso a velocidades increíbles por encima de las montañas? ¿Quién de nosotros se comprometería a aventurar una respuesta decidida y responsable a esta pregunta? La incertidumbre es total. Todo tiene que quedar en el aire…» Thomas Mann no informa la edad del narrador, pero podemos deducir que es un hombre joven. En este contexto, el diagnóstico de una enfermedad terminal altera sus planes de vida. Esto es representado simbólicamente en el viaje en tren. Albrecht toma el expreso Berlín-Roma, pero decide apartarse de su itinerario y bajarse antes de llegar a su destino programado. En otras palabras, la inminencia de la muerte lo obliga a bajarse antes de la vida que tenía prevista. En este espacio intermedio, liminal, donde el tiempo no parece importar demasiado, transcurre la acción [no es caprichoso que el narrador no lleve reloj ni calendario]. Condenado a no tener futuro, Albrecht abandona la medición del tiempo e intenta existir en el único espacio seguro que le queda: el presente. El Armario presenta tres mujeres. La primera es una aparición fugaz pero detallada: A través de la ventanilla del tren, Albrecht vé a una mujer alta, robusta, llevando una valija que, piensa, debe pesar toneladas. El narrador nota el labio superior de la mujer cubierto de pequeñas gotas de sudor y una «erupción repulsiva, una especie de tumor fungoso» en su frente. La segunda mujer es la casera, vieja y flaca [«como un personaje de Hoffmann»]. La mujer lo conduce hasta un cuarto «lastimosamente frío, con paredes desnudas y blancas», con tres sillas rojas, una cama, un lavabo con espejo y un armario. La posada está en el arrabal de esta ciudad desconocida. No es el típico suburbio tranquilo, sino más bien un espacio alejado de la «vida» urbana. La tercera mujer es una presencia insólita, desnuda, insinuante, de «alargados ojos negros», que aparece en medio de la noche en el armario del cuarto que Albrecht ha alquilado. Como una especie de Scheerezade, esta mujer inexplicable le cuenta a Albrecht hermosas historias de amor que terminan invariablemente mal. Esta mujer es un misterio que plantea muchas preguntas y ninguna respuesta satisfactoria: ¿que hace desnuda en un armario? ¿Cómo se metió al cuarto? ¿Ya estaba allí cuando Albrecht llegó a la pensión? ¿Es real? Su desnudez no parece caprichosa. Le añade a la historia un condimento sensual, un recordatorio de los placeres carnales a los que Albrecht deberá renunciar a medida que progrese su enfermedad. Podríamos pensar que se trata de un psicopompo, una entidad que ha venido a ayudar a Albrecht en su transición hacia la muerte, a consolarlo en su soledad y acaso guiarlo hacia el más allá. El Armario concluye con una serie de interrogantes que ni siquiera insinúan un desenlace. Quién es la chica en el armario y de dónde viene no está claro. Tampoco que Albrecht esté soñando, delirando, alucinando debido al coñac o teniendo una experiencia cercana a la muerte. Pero la incertidumbre se exitiende más allá. La ciudad desconocida y la estancia en la posada podrían ser parte de una visión que Albrecht está teniendo mientras viaja en el tren. Lo único que parece real en El Armario es la enfermedad de Albrecht, evidenciada no sólo en sus «ojos profundamente sombreados» y su «tez amarillenta», sino en su propio nombre: el alemán qualen podría traducirse como «tormento», «agonía». Por otro lado, todos los escenarios tienen una atmósfera crepuscular: la tarde, el otoño, las luces empañadas de los faroles. Albrecht incluso cruza un río [¿Estigia?] en una barca conducida por un barquero anónimo, parco como Caronte [ver: Nekropompos: la historia de Caronte, el barquero]. En este sentido, El Armario prefigura el motivo central de La montaña mágica (Der Zauberberg), una especie de progresiva separación de la vida y el aislamiento que acompaña a la enfermedad. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2024/03/el-armario-thomas-mann-relato-y-analisis.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2024/03/el-armario-thomas-mann-relato-y-analisis.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#280 La familia Vourdalak de Alexei Tolstói
27-03-2024
#280 La familia Vourdalak de Alexei Tolstói
La familia del Vourdalak es un relato de vampiros del escritor ruso Alexei Tolstói (1817-1875), escrito originalmente en francés bajo el título: La famille du Vourdalak (La familia de Vourdalak), y publicado en 1839. La familia del Vourdalak, uno de los grandes relatos de vampiros del siglo XIX, y ciertamente uno de los mejores de la literatura rusa, narra la historia de un diplomático, el marqués d'Urfé, quien viaja a una pequeña aldea de Serbia, donde se verá cara a cara con una perturbadora leyenda de vampiros. La palabra Vourdalak o Vurdalak —cuya forma más frecuente es Varcolaco— hace referencia a una antigua raza de vampiros que habitualmente regresan de la tumba para alimentarse con la sangre de sus familiares. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2009/09/la-familia-vourdalak-alexei-tolstoi.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2009/09/la-familia-vourdalak-alexei-tolstoi.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#279 Las Campañas del Horror de Henry Kattner
18-03-2024
#279 Las Campañas del Horror de Henry Kattner
Las campanas del horror (The Bells of Horror) —también publicado como Campanas del horror (Bells of Horror)— es un relato de terror del escritor norteamericano Henry Kuttner (1915-1958), publicado originalmente en la edición de abril de 1939 de la revista Strange Stories. Las campanas del horror, tal vez uno de los cuentos de Henry Kuttner menos conocidos, pertenece a los Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft, y relata la historia de un inquietante hallazgo arqueológico: las campanas perdidas de la Misión de San Xavier, según se dice, consagradas a una entidad telúrica, subterránea, llamada Zushakon (ver: Criaturas de los Mitos de Cthulhu). SPOILERS. Según afirma el Libro de Iod (ver: Libros malditos en los Mitos de Cthulhu), el tañido de las Campanas de San Xavier produce efectos escalofriantes, entre otros, el deseo incontenible de arrancarse los ojos. Por otro lado, las vibraciones del metal son capaces de obturar las ondas de luz, produciendo un manto de oscuridad en cuestión de segundos, y generando de este modo el entorno ideal para el surgimiendo de esta entidad subterránea, ciega, llamada Zushakon; a su vez, procreado por Ubbo-Sathla, según algunos, o quizás la progenie degenerada de Shub-Niggurath y Hastur. Las campanas del horror de Henry Kuttner combina algunas escenas memorables con otras que resultan predecibles. Las idea de que las vibraciones del sonido —en este caso, de tres campanas malditas—, son capaces de anular las ondas de la luz, resulta interesante. Pero el elemento más inquietante de la historia es esta compulsión ocular, esta necesidad imperiosa de arrancarse los ojos de todos aquellos que oyen el doblar de las campanas. Incluso los animales padecen esta extraña compulsión, que comienza con una ligera picazón en los ojos; de hecho, hay una escena notable donde un sapo se frota un ojo desesperadamente contra una roca, literalmente arrancándolo a pedazos (ver: Los Mitos de Khut-N’hah) El descubrimiento arqueológico de las Campanas de San Xavier está rodeado de este tipo de sucesos. No obstante, y a pesar de las objeciones de sus protagonistas, algunos de los cuales han tenido acceso al Libro de Iod, y en consecuencia a la leyenda de Zuschakon, las campanas son colocadas nuevamente en su lugar. No queda claro quién las hace sonar originalmente, pero sabemos que las vibraciones de las campanas obturan la luz del día, y que Zushakon, súbitamente invocado, produce un terremoto (quizás al desperezarse de su sueño subterráneo), haciendo que las campanas doblen incesantemente, y generando a su vez una cerrazón total en el pueblo, ahora repleto de personas desesperadas que corren de un lado a otro en la oscuridad, arrancándose mutuamente los ojos. En este contexto, Las campanas del horror es uno de los aportes más interesantes de Henry Kuttner a los Mitos (ver: Henry Kuttner en los Mitos de Cthulhu). Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2020/07/las-campanas-del-horror-henry-kuttner.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2020/07/las-campanas-del-horror-henry-kuttner.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#278 La Satanista de Mary Crawford Fraser
05-03-2024
#278 La Satanista de Mary Crawford Fraser
La satanista (The Satanist) es un relato de terror del escritor inglesa Mary Crawford Fraser (1851-1922), publicado en 1912 y recogido en numerosas antologías. La satanista, cuento de Mary Crawford Fraser —quien a menudo firmaba con el seudónimo Señora Hugh Fraser (Mrs. Hugh Fraser), y en este caso en particular con el nombre de su hijo: John Crawford Fraser—, narra la historia de una joven mujer, llamada Yolanda, y su descenso a los abismos del satanismo, la brujería y la magia negra. ¡¡¡¡¡SPOILER!!!!! No obstante, Yolanda no es una mujer malvada, sino más bien una muchacha desorientada, perdida, que se convierte en adoradora de Satanás a causa de un intenso odio por su madre. En este sentido, Mary Crawford Fraser induce la sospecha de que Yolanda en realidad lucha contra una sociedad patriarcal, contra el hecho de haber decepcionado a todos por no haber nacido hombre, y sobre todo contra sus impulsos naturales, en este caso, el amor por otra mujer, su criada y amiga Léonie. Si despejamos la maleza moralista, por momentos, impenetrable, La satanista es un cuento excelente, uno que forjó las bases para el relato de ocultismo de mediados del siglo XX, a través de una atmósfera sumamente inquietante que busca retratar las costumbres de las sociedades satánicas de la Italia de fines del siglo XIX. Vale la pena mencionar que la obra de Mary Crawford Fraser —la cual cuenta con algunos ejemplos notables, además de La satanista, como Palladia (Palladia), Los telares del tiempo (The Looms of Time), El emperador robado (The Stolen Emperor) y En la sombra del Señor (In the Shadow of the Lord)— fue totalmente eclipsada por la de sus dos hermanos: Francis Marion Crawford, autor de Por la sangre es vida (For the Blood Is the Life) y La calavera que gritaba (The Screaming Skull), y Mary Ann Crawford, autora de El misterio de la campiña (A Mystery of the Campagna). A tal punto fueron ignorados los relatos de Mary Crawford Fraser, que incluso intentó escribir secuelas de las obras exitosas de sus hermanos, como El hombre lobo de la campaña (A Werewolf of the Campagna), especie de continuación del relato de vampiros de su hermana Mary Ann Crawford, pero con hombres lobo. Sin embargo, basta leer La satanista para advertir que Mary Crawford Fraser no solo estaba a la altura de sus hermanos, sino que, en muchos aspectos, su imaginación era incluso superior. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2018/05/la-satanista-mary-crawford-fraser.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2018/05/la-satanista-mary-crawford-fraser.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#277 La Mano Muerta de Wilkie Collins
28-02-2024
#277 La Mano Muerta de Wilkie Collins
La mano muerta (The Dead Hand) es un relato de fantasmas del escritor inglés Wilkie Collins, publicado en la edición de octubre de 1857 de la revista Household Words como parte de la obra: El vago recorrido de dos aprendices ociosos (The Lazy Tour of Two Idle Apprentices), escrito en colaboración con Charles Dickens. Finalmente reaparecería en la antología de 1859: La reina de corazones (The Queen of Hearts). La mano muerta, uno de los grandes cuentos de Wilkie Collins, relata la historia de Arthur Holliday, un hombre que llega a la localidad de Doncaster durante una semana particularmente ajetreada, a tal punto que solo puede encontrar un único alojamiento, una habitación compartida. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2010/12/la-mano-muerta-wilkie-collins.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2010/12/la-mano-muerta-wilkie-collins.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#276 Yo maté a Alfred Heavenrock de Jean Ray
20-02-2024
#276 Yo maté a Alfred Heavenrock de Jean Ray
Yo maté a Alfred Heavenrock (J'ai tué Alfred Heavenrock) es un relato de terror del escritor belga Jean Ray (1887-1964), publicado en la antología de 1961: Los veinticinco mejores relatos negros y fantásticos (Les 25 meilleures histoires noires et fantastiques). Yo maté a Alfred Heavenrock, uno de los grandes cuentos de Jean Ray, narra la historia de David Heavenrock, un individuo sumamente extraño que para atraer la atención de la mujer que ama crea una especie de doble de sí mismo, de impostura, de doppelgänger, si se quiere. En este sentido, Yo maté a Alfred Heavenrock de Jean Ray es un relato sobre el desdoblamiento psíquico, pero también físico, de sus dos protagonistas: David, objetivamente real, y Alfred, el otro yo, el doble, nacido del inconsciente del primero, es decir, de las regiones más oscuras de su propia Sombra, en términos de Carl Jung. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2010/10/yo-mate-alfred-heavenrock-jean-ray.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2010/10/yo-mate-alfred-heavenrock-jean-ray.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#275 Veneno de Katherine Mansfield
13-02-2024
#275 Veneno de Katherine Mansfield
Veneno (Poison) es un relato de terror de la escritora neozelandesa Katherine Mansfield (1888-1923), compuesto en 1920 y publicado de manera póstuma en la antología de 1924: Algo infantil y otras historias (Something Childish and Other Stories). Veneno, uno de los mejores relatos de Katherine Mansfield, prescinde de los elementos típicos del cuento fantástico, de lo sobrenatural, para lograr una atmósfera verdaderamente inquietante y un desenlace a la altura de la exquisita sutileza a la que nos tiene acostumbrados esta notable autora. Podemos pensar que Veneno de Katherine Mansfield es, después de todo, un relato psicológico a lo largo los personajes principales solo brindan ligeros indicios, rastros exiguos, de lo que se avecina en los últimos párrafos. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2009/08/veneno-katherine-mansfield.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2009/08/veneno-katherine-mansfield.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#274 La silla de ruedas de E. F. Benson
06-02-2024
#274 La silla de ruedas de E. F. Benson
La silla de ruedas (The Bath-Chair) es un relato de fantasmas del escritor inglés E.F. Benson (1867-1940), publicado en la antología de 1934: Más historias de fantasmas (More Spook Stories). La silla de ruedas, acaso uno de los mejores cuentos de E.F. Benson, relata la historia de Alice Faraday, una mujer condenada a cuidar a su hermano, a quien detesta profundamente, a tal punto que conspira contra él con la ayuda de un siniestro colaborador: su padre, ya muerto, en lo que bien podríamos denominar un intento de asesinato sobrenatural. Las mujeres rara vez aparecen como los personajes principales en los relatos de terror de E.F. Benson, y, cuando lo hacen, sus intenciones son más bien diabólicas. Alice Faraday es un ejemplo claro de esa aversión —o miedo— subyacente por la mujer. En cierto modo, Alice nos recuerda a la Señora Amworth (Mrs Amworth), que también vampiriza a sus víctimas, aunque de un modo más relacionado con lo fantástico. Más allá de estos detalles, La silla de ruedas es un notable relato psicológico que pone de manifiesto la feroz rivalidad entre dos hermanos que, en definitiva, cultivan el mismo deseo patricida reprimido. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2010/04/la-silla-de-ruedas-ef-benson.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2010/04/la-silla-de-ruedas-ef-benson.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#273 La casa de los muertos vivientes de Harold War
30-01-2024
#273 La casa de los muertos vivientes de Harold War
La Casa de los Muertos Vivientes (The House of the Living Dead) es un relato de terror del escritor norteamericano Harold Ward (1879-1950), publicado en la edición de marzo de 1932 de la revista Weird Tales. La Casa de los Muertos Vivientes, tal vez uno de los cuentos de Harold Ward más extraños, relata la historia de un detective privado que investiga las extrañas actividades del doctor Darius Lessman, un científico que ha redescubierto una antigua fórmula egipcia para transferir su alma, y la de sus víctimas, en cualquier otro cuerpo, vivo o muerto. SPOILERS. ¡Cadáveres vivientes! ¡Hombres y mujeres arrancados de la tumba, supurando de sus mohosos sepulcros, hablando, riendo, bailando, respirando, celebrando un jubileo infernal! Así comienza La Casa de los Muertos Vivientes. Harold Ward de algún modo logra mantener este tono casi histérico durante un considerable número de páginas. Aquí, el doctor Darius Lessman, verdadero arquetipo del científico loco, asesina a varias personas y transfiere sus mentes a otros tantos cadáveres con el propósito de reanimarlos. Afortunadamente, el investigador Ada Rider decide poner fin a estos macabros experimentos (ver: «In Articulo Mortis»: Poe, Lovecraft y algunas opciones para retrasar la muerte) La Casa de los Muertos Vivientes de Harold Ward no ahorra recursos grotescos: casas decrépitas, cementerios, exhumaciones a la luz de la luna, momias egipcias y cadáveres bailando al ritmo de Betty Coed en la radio (ver: Zombis: la clase baja en la sociedad de los monstruos). En muchos sentidos, es un relato tan exagerado que resulta deliciosamente entretenido. Probablemente uno de los puntos más interesantes de La Casa de los Muertos Vivientes es esta noción de que la mente, atada al alma, existe intependientemente de su soporte orgánico, y que puede transferirse hacia otros cuerpos. Harold Ward emplea este recurso incluso entre géneros, algo seguramente polémico para la época. El doctor Lessmann, en su desquiciada repartija de transferencias, proyecta la mente y el alma del protagonista, un duro detective privado, en el cuerpo de una mujer, quien además es una reconocida masoquista (ver: Atrapado en el cuerpo equivocado: la identidad de género en el Horror) La Casa de los Muertos Vivientes de Harold Ward es, decíamos, un relato exagerado, tanto que no puede tomarse como otra cosa que un intento de explorar los principales motivos del relato pulp con algo de humor. En ese territorio, y solo en ese, tiene éxito. Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2020/10/la-casa-de-los-muertos-vivientes-harold.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2020/10/la-casa-de-los-muertos-vivientes-harold.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals
#272 Una noche blanca de Charlotte Mew
23-01-2024
#272 Una noche blanca de Charlotte Mew
Una noche blanca (A White Night) es un relato gótico de la escritora inglesa Charlotte Mew (1869-1928), publicado originalmente en la dición de mayo de 1903 de la revista Temple Bar. Una noche blanca, uno de los mejores cuentos de Charlotte Mew, relata la historia de tres ingleses: Cameron y Ella [hermanos] y King [esposo de Ella], quienes visitan una aldea rural de Andalucía, España, en la primavera de 1876. El énfasis incial se pone sobre Ella, quien muestra una gran fortaleza física para aceptar «cualquier cosa que sucediera, desde la suciedad hasta el peligro». El día del «incidente», el grupo tiene una jornada de viaje agotadora por una «carretera blanca y recta», hasta que llegan a una posada en un pueblo remoto. A pesar de su fatiga, Ella incita a sus compañeros a dar un paseo lejos del pueblo. Pronto se topan con una antigua iglesia y un convento a la «sombra de una colina»: «La gran estructura gris era impresionante por su soledad, su negación rotunda del mundo exterior, su desapego inexpresivo.» Buscando refugio ingresan «en un pequeño claustro» al final del cual encuentran una puerta abierta. El lugar está iluminado por la luz mortecina de una ventana. Al intentar salir se dan cuenta que la puerta está cerrada y, después de considerar varios métodos de escape, se disponen a esperar hasta la mañana para ser rescatados por el sacristán. La completa quietud, oscuridad y silencio de la capilla los oprime: «La quietud se volvió insistente; era literalmente mortal, rígida, excluyente, incluso terriblemente remota. Nos excluía y nos mantenía apartados; nuestras presencias pasivas, nuestra mera vitalidad, parecían casi una perturbación.» Alrededor de la medianoche, el intranquilo descanso del grupo se ve perturbado por «una nota penetrante e intermitente», un grito, seguido del cántico de una procesión. Son unos «cincuenta o sesenta monjes» comprometidos en una ceremonia, un ritual, que culmina con el entierro de una mujer [viva] bajo una losa ante el altar. Cameron, quien narra esta historia, no interviene, e impide activamente que King lo haga bajo el pretexto de que ellos también están en peligro, aunque en realidad es presa de una fascinación morbosa [ver: La atracción por lo macabro]. Cuando los monjes abandonan la iglesia los tres intentan encontrar la losa en la oscuridad, pero al amanecer se dan cuenta que sus esfuerzos han sido inútiles: han encontrado la losa pero no pueden levantarla y abandonan la iglesia. El grupo denuncia el episodio al cónsul británico, quien sólo se encoge de hombros. Les sugiere abandonar España en las próximas horas. Cameron señala, como comentario final, que este episodio todavía atormenta los sueños de Ella y que ella nunca lo ha perdonado. Lo cierto es que Cameron está conmovido por el ritual; sin embargo, hay algo en el comportamiento de la mujer sacrificada que le hace sentir que salvarla estaría mal. «Ella tenía un papel que desempeñar», y continúa describiendo con una especie de éxtasis la expresión inescrutable de su rostro: «Vi su cara. Era de una belleza sorprendente, pero, ¿cuál era su edad? No se podría decir. Tenía los tintes, la pureza de la juventud... de no ser por un velo de fina represión que sólo los años podrían haber tejido. Y era en sí mismo —ese rostro— una máscara, una de las más hermosas máscaras que el espíritu jamás haya usado. ¿Esas facciones ardieron de pasión? ¿Se contrajeron de pena? ¿Acaso sonrió?» Al menos para Cameron, el rostro de la mujer posee agencia propia; es independiente de su cuerpo [ver: El cuerpo de la mujer en el Gótico]. No la ve como una víctima, a pesar de que ella misma ha entrado a la iglesia gritando. Cameron observa [no está claro con qué autoridad] que estos gritos desgarradores son simples reflejos instintivos, mientras que su rostro impasible es la verdadera clave de su estado emocional: «Ella yace ahora en el mismo centro del santuario: tiene un lugar exclusivamente sagrado para su orden, las tradiciones de su especie. Fue este honor, que satisfacía algún orgullo de espíritu o de raza, lo que la ayudó a salir honorablemente.» Es decir que, para Cameron, la mujer no fue sacrificada contra su voluntad; ella misma lo consideraba un «honor» que «satisfacía algún orgullo de espíritu o de raza». Sus clamores desesperados son parte de su desempeño en el ritual. Esto la convierte en la verdadera protagonista de Una noche blanca, o al menos el único personaje indivualizado. Los monjes, en cambio, no son tratados como individuos sino como una entidad confusa e indistinta. Solo obtenemos diferencias superficiales entre ellos, pero sus personalidades están ausentes, se vuelven insignificantes porque son una multitud: «Algunos de los rostros tocaban la divinidad, otros caían por debajo de la humanidad; algunos eran simplemente una mancha de libro y una campana, y todos estaban impasibles hacia la mujer que estaba de pie. Y entonces se perdía el sentido de su diversidad en su semejanza; la similitud persistió hasta que la hilera de rostros pareció fusionarse en uno solo (un rostro sin nada de humano), en un sistema, en una regla. Se cerraron sobre la mujer, se sentía su fuerza: no eran manos de hombres.» Charlotte Mew urde en esta escena una brillante representación de un sistema [que hoy llamaríamos patriarcado] cuyos engranajes están compuestos por gente común, personas que no son «ni santos ni demonios». Ningún monje coloca a la mujer en la tumba; ella entra y se acuesta, pero esos rostros impersonales han creado la atmósfera para que la mujer pueda hacerse eso a sí misma. No se trata de un sistema opresivo tradicional que actúa bajo la amenaza de un castigo, sino más bien de una estructura que obliga a que las personas actúen contra sus propios intereses. King, el marido de Ella, se siente impulsado a ayudar a la mujer, y podría haber sido el héroe de esta historia, pero Cameron lo detiene. Este último percibe únicamente el lado simbólico de la experiencia, la considera «un crimen bastante espléndido». Sólo Ella sigue atormentada por el episodio, algo que Cameron, sugiere, se debe a su irracionalidad femenina: «Ella se niega a admitir que, después de todo, lo que uno se complace en llamar realidad es simplemente la intensidad de su ilusión». Cameron, como representante de la masculinidad, puede darse el lujo de creer que la realidad es una ilusión, porque en muchos sentidos lo es para él. La mujer en el altar no puede permitirse estas reflexiones filosóficas porque la realidad cae sobre ella con todo su peso. Charlotte Mew establece un espectáculo central que, en apariencia, separa la razón de la irracionalidad, lo civilizado de lo bárbaro; pero en realidad es una especie de teatro macabro que concede deleite y gratificación a los observadores, mientras que sus participantes sólo experimentan horror. Para deleitarse con el ritual, Cameron debe cubrir todo el asunto bajo el manto de lo exótico, debe convencerse de que la mujer está actuando «honorablemente», de lo contrario él mismo se transformaría en un voyeurista perverso. Su hermana, Ella, se resiente porque descubre que la mujer sacrificada fue apenas un «espectáculo» para él, y Cameron acepta esto explícitamente. Encuentra belleza y «arte» en la experiencia del mismo modo en que Edgar Allan Poe consideraba que el motivo más sublime del arte es la muerte de una mujer hermosa [ver: Mi esposa nigromante: análisis de «Ligeia»] Charlotte Mew nos obliga a observar todo a través de la mirada de Cameron, quien no es un observador pasivo, sino que participa del ritual al impedir que King y Ella puedan hacer algo al respecto. Al narrar este demencial sacrificio, elige mantenerse ajeno a las implicaciones más amplias del «espectáculo»; y al observar el asesinato está desprovisto de sentimientos básicos. Para deleitarse, necesita ver e interpretar los acontecimientos sin compasión. De ese modo la mujer es «arte», no un ser humano vivo. Se entiende que el narrador de Una noche blanca es Cameron, quien abre el primer párrafo. Lo que sigue a continuación se acepta como una continuación del discurso inicial de Cameron, pero esto no es así. Un «Yo» no identificado emerge después de la introducción y asegura haber transcripto fielmente el relato de Cameron: «Yo lo escribí la noche que me lo contó y, gracias a un truco de precisión, creo que tienes en tus manos la historia tal como la escuché, casi palabra por palabra.» Este escriba anónimo no desarrolla la historia en tercera persona, sino que [«gracias a un truco de precisión»] repite la historia tal como la escuchó de Cameron [«casi palabra por palabra»]. Por alguna razón, los acontecimientos de Una noche blanca hacen que uno olvide esta ironía inicial y confíe en la autoridad narrativa de Cameron, cuando en realidad toda la historia depende de este «truco de precisión» no especificado. No estamos leyendo la interpretación de Cameron de lo que pasó aquella noche en el claustro, sino la reinterpretación de un tercero. De hecho, el propio Cameron reconoce la inutilidad de la narrativa como medio para expresar lo que ha ocurrido [«El incidente... se estropea inevitablemente al contarlo»]. Para salvar esta distancia entre el hecho y su relato, Cameron asegura que la muerte de la mujer fue un «asunto medieval». Es decir, intenta que el lector no juzgue con ojos actuales [1876], sino que «retroceda algunos siglos» para que este horror «adquiera el significado apropiado». Una noche blanca está impregnado de esta especie de conciencia de la imposibilidad: Cameron no puede contar lo que ocurrió sin «estropearlo»; el escriba no puede transcribir esta narración imperfecta [lo hace «casi» palabra por palabra]; Cameron no intercede para impedir que los monjes entierren viva a la mujer, y todo esto es precedido por la admisión de que el «significado» del texto solo es accesible a través de su objetivación. Al final de Una noche blanca, Cameron reconoce que los acontecimientos de la historia requieren que se los reconstruya en la imaginación. Charlotte Mew juega con esta imposibilidad para narrar los acontecimientos, no porque estos no tengan sentido sino porque surgen de un sistema de creencias [la España rural del siglo XIX] ajeno al de quienes se proponen representarlos [la Inglaterra victoriana]. Cameron, King y Ella son «turistas concienzudos», poseen un conocimiento muy rudimentario de la lengua y la cultura españolas. Por ejemplo, cuando Ella intenta hablar con el posadero: «la conversación, decididamente marcada por elogios por su parte, por parte de ella quedó un poco embotada por un vocabulario limitado, y nos dejó a ambos presumiendo un margen para la imaginación». La posterior descripción del ritual sigue esta misma premisa: imaginar para llenar los baches y de este modo asegurarse una forma provisional de comprensión. El significado del ritual nunca se revela. No sabemos porqué la mujer es enterrada viva, pero evidentemente los perpetradores no son un grupo marginal de la sociedad; son monjes y sacerdotes. El hecho de que la iglesia esté situada junto a un convento podría sugerir que la mujer enterrada es una monja o una novicia. Charlotte Mew no proporciona ningún indicio adicional, pero es lícito suponer que si se necesita una mujer, preferente virgen, para llevar a cabo un sacrificio, el convento vecino es una buena opción para conseguirla. Si este fuese un cuento de M.R. James, la mujer habría sido encerrada en la tumba para alimentar a algún vampiro o demonio en las catacumbas de la iglesia; de hecho, podemos pensar que «la sombra de una sonrisa» en los labios de la mujer [a punto de ser enterrada viva] podría revelar que ella tiene sus propios planes. Su vestido blanco, su velo que recuerda a una novia, su aceptación de la muerte, su carácter inescrutable para los hombres, la «plena posesión de sí misma», sugieren que es algo más que una víctima pasiva. Cameron nota que su «presencia», «su perturbación», no dejan «huella» en los monjes; es decir, ninguno reacciona ante sus gritos. «Para ellos, de hecho, ella no estaba». Lo curioso es que la mujer también parece extrañamente inconsciente de quienes la rodean. Sus gritos y sus movimientos parecen «mecánicos», como si fuese una puesta en escena. Para Cameron, la mujer «no era del todo real, no vivía del todo y, sin embargo, su presencia allí era la realidad suprema». Análisis de: El Espejo Gótico http://elespejogotico.blogspot.com/2024/01/una-noche-blanca-charlotte-mew-relato-y.html Texto del relato extraído de: http://elespejogotico.blogspot.com/2024/01/una-noche-blanca-charlotte-mew-relato-y.html Musicas: - 01. Mind Tricks - Experia (Epidemic) Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. Nota: Este audio no se realiza con fines comerciales ni lucrativos. Es de difusión enteramente gratuita e intenta dar a conocer tanto a los escritores de los relatos y cuentos como a los autores de las músicas. ¿Quieres anunciarte en este podcast? Hazlo con advoices.com/podcast/ivoox/352537 Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals